El grito labrado

Reseña de una novedad editorial: El grito Labrado, de Adrián Quinteros (Mirador)

por Nicolás Pose

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En la presentación online de El grito labrado, que hizo hace poco Adrián Quinteros en El Blanco, podíamos ver a una persona con cabeza de televisor, de dispositivo tecnológico, de pantalla, que se masturbaba mientras escuchaba la repetición constante de una base de música electrónica. A la vez, una mujer con garras, al estilo joven manos de tijera, lo amenazaba con su presencia, junto a unos gráficos con barras que estaban proyectados detrás de ambos. Los gráficos, los números, las líneas que cruzaban las barras, la performance completa simboliza la época que atravesamos: el algoritmo y la big data como ritmo que quiere imponerse casi de manera biológica a nuestra vida. 

El grito labrado es un manifiesto de nuestro tiempo. El poeta nos propone volvernos a encontrar con nosotros mismos, con la singularidad que tiene cada uno, atrapar y defender los rasgos de humanidad que, como el sueño, aún quedan indemnes o a punto de ser invadidos por toda la lógica del algoritmo comandada por el mercantilismo y lo que el filósofo Bernard Stiegler llamó “la homogeneización de la experiencia perceptual”. Nuestra tarea es recuperar lo perdido, defender lo que aún le es esquivo o escapa a esa lógica siniestra que estandariza todo tipo de experiencia personal, transformándola para ser regulada definitivamente por la lógica capitalista y, por ende, por el filtro de las redes sociales.

En respuesta a la homogeneidad mental, a la sincronización masiva entre consciencia y memoria, a la eliminación de la singularidad, a la destrucción de la autonarrativa de la experiencia, el poeta nos propone volver a lo mítico: “regresar a los primeros éxtasis del olfato”, retornar a la música sagrada, y tratar de escuchar el significado de ese tambor ancestral. Recuperar la pasión en un mundo que el poeta denuncia como “desabrido”, “insípido”, “vacío”: “Hay algo que hacer/ con todas esas miradas/ tristes y cansadas”. Es que, se sabe, lo que en algún momento se tomó como ventajoso o positivo, va quedando, cada vez más claro, que no lo es. Incluso que es negativo. Porque las redes sociales, los dispositivos de control y los medios de comunicación masivos han formateado a su antojo la mente de las personas, y así para transformarlas sólo en cuerpos consumidores de las mismas experiencias una y otra vez.

La respuesta es abandonar progresivamente el murmullo “actual”, las mieles de ese individualismo que en algún momento fue exaltado, el egocentrismo y el narcisismo pedorro del Instagram, el Facebook u otros, para buscar, otra vez, la noción de “comunidad”, reflotar la idea de ir juntos, a la par, sobre todo, pensando la pos-catástrofe. Es decir, después del daño ecológico, mental, y del pasaje del ser humano, palpable, erotizado, con cuerpo, a un simple algoritmo insípido, vacío, desabrido. “Dar en el blanco, quizás sea evaporarse/ ante la insistencia del músculo/ dejarse henchir/ por el suave aliento del hogar común”.

Entonces, alejarse del gesto, de la pose, de la impostura, del acting y actuar antes de que sea tarde: “No, no en el teatro del estilo/ sino la obra/ de amar la misión.”

El poema que lleva el mismo título del libro nos ubica en el tema por donde transcurre la voz del poeta, haciéndolo girar una y otra vez mediante sus reflexiones: “Como geómetras perversos, la industrialización e informatización/ —léase biopolítica, profesionalismo disciplinar, /burocracia del pensamiento o digitalización/ de la vida —/ no nos quiso imaginando,/ mucho menos nos quiso en el discernimiento. /Más bien diría,/ nos quiso:/ MAQUINANDO./Medibles, masticables/ secos y desiertos,/ a merced del publicista de turno.” Y el poeta da la respuesta, busca esa salida, que es el grito que hay que construir juntos: “Es nuestro el deber de re encantar un grito/ que nos lleve lejos de este páramo custodiado/ por los operadores de la crueldad. /Un grito que haga estallar las maquetas/ de este mundo de rankings y estadísticas.”

Y claro, luego de leer y reflexionar, a través del libro, el mundo que habitamos, se entiende que Adrián Quinteros en la presentación, luego de la performance, otra vez, con la repetición incesante de la música electrónica de fondo, grite y repita una misma frase como una suerte de estribillo o eslogan de grito que hay que construir: “Los campeones de mirada vacía son la sequía de esta tierra”. Ya lo había sugerido Jonathan Crary en su famoso 24/7 cuando decía que la abdicación absoluta de la responsabilidad por la vida está indicada en los títulos de las muchas -y muy vendidas- guías que nos dicen, con una fatalidad sombría, las mil películas para ver antes de morir, los cien destinos turísticos para visitar antes de morir, los quinientos libros para leer antes de morir.

Otra de las respuestas para enfrentar este mundo actual, geométrico, algorítmico, insípido y su lógica perversa, es el arte, que de ninguna manera está exceptuado de la lógica mercantilista, está claro. Pero el arte funciona como posible receta, una manera de combatir la lógica del capital: “Es por esto que la actividad artística es la última reserva contra este demonio de lo aparente”.

Dónde conseguir El Grito Labrado:

En capital federal

Librería “ De la mancha” Corrientes 1888

Librería  “Mr hyde” Las Heras y azcuenaga

El blanco : GAscon 1437 – Palermo VIejo

En otras zonas, por el momento, solicitarlo por mail

IG : @Adria_qui

FB : Adrian Quinteros

 

Nicolás J. Pose (1980, Buenos Aires) Estudió  letras en la Universidad de Buenos Aires. Obtuvo el primer premio de narrativa en el VIII Certamen internacional de Poesía y Narrativa Breve organizado por la editorial De los cuatro vientos y fue finalista en el III concurso de narrativa Eugenio Cambaceres(2012) organizado por la Biblioteca Nacional “Mariano Moreno”. Publicó el libro de cuentos La Performance (De los cuatro vientos, 2005) y, en colaboración con Juan Pablo Bertazza, Manuel Pose y César Rexach los ensayos de Libres del Libro (UAI, 2017). También ha escrito textos literarios, críticas y reseñas en diversos medios culturales como El interpretadorNo retornable, la revista Siamesa y MALBA Cine. Por una cabeza, su primera novela, se publicó en 2018.

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