Teatro: Sol Negro

Reseña teatral: Sol Negro, de Agustín Chenaut

por Lara Salinas

Estamos frente a tres historias entremezcladas: la aventura en una nave espacial, la investigación de un asesinato y el encuentro de dos vecinos primera vez. El policial, la ciencia ficción y el realismo confluyen y nos mantienen alerta para tratar de descubrir, como detectives, qué está pasando y, como astronautas, dónde estamos. Seguir leyendo “Teatro: Sol Negro”

Teatro: El caso de la mujer que no quiso ser un jarrón

Reseña teatral

por Lara Salinas

el-caso 2

Salvadora Medina Onrubia vuelve a la vida. En un minucioso trabajo de recuperación documental, Andrea Ojeda, Gilda Sosa y María Victoria Felipini ofrecen a los espectadores una puesta en escena sorprendente que nos acerca a esta escritora de principios de siglo XX, prácticamente desconocida en la actualidad, a diferencia de su amiga la poetisa Alfonsina Storni: mujeres que cuestionaron enardecidamente las costumbres burguesas y conservadoras de la sociedad porteña.

Formar parte de un canon literario es desafiar a la muerte, es adoptar cierta forma de inmortalidad. Este fue un goce que a Salvadora le negó la historia, presumiblemente por sus contradicciones más superficiales: fue vocera de los reclamos de los trabajadores siendo la dueña de un periódico; era ferviente defensora del amor libre, aunque formó una familia tradicional; injustamente, pasó a la historia como la militante anarquista y millonaria que llegaba a las manifestaciones en su Rolls-Royce.

En cada función, Andrea, Gilda y María Victoria le dan vida a Salvadora a partir de los elementos que, un siglo después, testimonian su existencia: libros con sus obras teatrales y poesías, fotografías, recortes de diarios, cartas y accesorios empolvados por haberlos olvidado y descuidado tantos años. Acercan a los espectadores que no están familiarizados con esta fantasma vida y obra de quien quiso ser mucho más que un bello adorno: “Somos las que sufrimos y nos revelamos a nuestra condición estúpida de muñecas de bazar. Saber ser mujer es admirable y nosotras solo queremos ser mujeres en nuestra espléndida feminidad”, escribió en una oportunidad.

En el teatro, uno de los territorios en los que Salvadora desplegó su creatividad, las actrices se donan en cuerpo y alma para que nos enamoremos, una vez más, de una mujer increíble e inmerecidamente desconocida.

Actualmente “El caso de la mujer que no quiso ser un jarrón” se presenta en El Astrolabio Teatro del barrio Villa General Mitre (CABA), pero a partir de julio la obra estará de gira por el noroeste argentino en San Miguel de Tucumán, Salta, Jujuy y Catamarca. ¡No se la pierdan!

 

el-caso 1
Funciones: domingos, 20 hs.
Lugar: El Astrolabio Teatro (Terrero 1456, CABA)
Entradas: $300-. | Desc. estudiantes y jubilados $200 | Promo compra anticipadas 2 x $500 en alternativateatral
Informes y reservas: 4581-0710 | elastrolabioteatro@gmail.com

Ficha técnica
Dramaturgia: Andrea Ojeda, Gilda Sosa, María Victoria Felipini
Elenco: María Victoria Felipini, Gilda Sosa
Vestuario: Julieta Fassone
Escenografía: Walter D. Lamas
Pelucas: Jorge Palacios
Música: Susana Ratcliff
Edición de sonido: Susana Ratcliff, Gilda Sosa
Diapositivas y diseño gráfico: Gilda Sosa
Voces en Off: Jorge Capussotti, Diego Cazabat, Hugo De Bernardi, Guillermo Gaciobaquiola, Patricio Villanueva
Operación técnica: Vicky Balay – Julieta Cazabat
Fotografía: Mariana Sánchez
Video: LEEK Productora Audiovisual
Redes: @salvadorateatro
Prensa: Octavia Comunicación
Compañía Vértigo Enero
Dirección general: Andrea Ojeda

 

Lara Salinas (1989, Buenos Aires) es Profesora y Licenciada en Letras de la UBA. Estudió Producción Cultural y formó parte de diferentes proyectos artísticos como productora. Trabaja como bibliotecaria y escribe crítica de cine y teatro.

 

 

“Volver”, Reseña: Pobre Daniel de Santiago Gobernori, por Isabel Lacatol

Copia de PobreDaniel_Edit-004

Volver es una acción muy fuerte, está plagada de emociones y conlleva una carga. Aquel que alguna vez “volvió” puede entenderlo. En este caso, dos hermanos se reencuentran luego de que uno de ellos pasara un tiempo en el psiquiátrico. El que vuelve a la casa familiar es Felipe, ahí se encuentra con su hermana y Daniel, su cuñado. El encuentro es emotivo, el pasado se hace presente, lo que pasó se va develando de a poco. Percibimos la tensión entre lo conocido y lo ajeno, el personaje de Daniel propone un cierto equilibrio, él va descubriendo la historia familiar al mismo tiempo que el espectador.

Se trata de una comedia negra, humor y dolor tienen la misma intensidad. A partir de la llegada de Felipe se va desplegando la parte oscura de cada uno. En principio el tema de la locura parece ser tratado de manera superficial, desde un punto de vista cómico, pero después la cosa se va poniendo densa. ¿Felipe está recuperado? ¿Es un tipo lúcido de una extrema sensibilidad? ¿Es un psicótico sin cura? ¿Quién es realmente su hermana y qué hace con Daniel? Podría decirse que todas estas preguntas tienen respuesta, ningún misterio yace oculto.

PobreDaniel_Edit-017

La historia se desarrolla con una escenografía mínima, apenas un sillón y una silla. Las actuaciones de Paula Pichersky, Manuel Attwell y Julián Cabrera así como la dirección de Santiago Gobernori son impecables, lo que nos demuestra que con muy pocos elementos se puede construir un mundo. En pocas palabras es una obra que cierra por todos lados, de esas que se recomiendan.

 

POBRE DANIEL
Actúan: Paula Pichersky, Manuel Attwell, Julián Cabrera.
Asistencia: Ariel Bar-On.
Escenografía: Vera Arico.
Luces: Ricardo Sica
Escrita por: Santiago Gobernori en colaboración con los actores y el asistente.
Dirige: Santiago Gobernori.


FUNCIONES SABADOS 23 hs.

Club de Teatro Defensores de Bravard, Gurruchaga 1113
Localidades $180 cada obra. Para los dos espectáculos $300 total. Reservas en reservasbravard@gmail.com

 

Isabel Lacatol (1984, Santa Cruz) Es Profesora de Filosofía y Diplomada en Gestión Cultural. Trabaja como docente, prensa y comunicación.

Una mirada sobre “J. Timerman” de Eva Halac, por Lara Salinas

j. tim

Ciertamente, hay placer en ver una obra teatral en la que ya sabemos lo que va a pasar.

El mismo día del aniversario de la muerte del Che Guevara, Lanusse –durante su presidencia de facto– prepara la fiesta de casamiento de su hija y un cantante internacional. Mientras tanto, los dueños de La Opinión, el incipiente diario con pretensiones socialistas de Recoleta, deben decidir si negociar con él por la distribución de los periódicos y la pauta publicitaria. Esto ocurre seis años antes de que su director, Jacobo Timerman, repudiado tanto por la derecha como por la izquierda, fuera secuestrado por un grupo paramilitar. No es un dato menor que el padre de la directora y dramaturga (Ricardo Halac) haya sido periodista en esta editorial, y la familiaridad que la autora tuvo con ese mundo se traslade de los personajes hacia los espectadores.

Se ilumina la escena en 1971, “un período de transición” representado por un camino angosto cercado por endebles vallas de seguridad. La casa de Olivos, la redacción del diario y los personajes que las habitan coexisten en el mismo espacio de la escena.

Lejos estamos de encontrarnos con un teatro pedagógico que sirva para ilustrar una clase de Historia. El análisis político está a cargo del espectador, a su libre interpretación. Principalmente en esta propuesta podemos mirar a los personajes de la historia desde la óptica del arte, ir a la escena sabiendo qué va a pasar y reencontramos con el motivo por el cual muchos nos habíamos enamorado del teatro en primer lugar: disfrutar de un relato bien contado.

 

Ficha técnico artística

  1. Timerman

Centro Cultural General San Martín – Sarmiento 1551 (CABA)

Viernes y sábado 20:30 hs.

 

Texto: Eva Halac

Actúan: Guillermo Aragones, Juan Pablo Galimberti, Cristian Majolo, Mucio Manchini, Leonardo Murúa, Gregorio Scala, Carlos Scornik

Actores reemplazo: Ian Guinzburg

Músicos: Gustavo García Mendy, Juan Sevlever

Vestuario: Micaela Sleigh

Escenografía: Micaela Sleigh

Iluminación: Miguel Solowej

Música original: Gustavo García Mendy

Diseño gráfico: Andrea Torti

Asistencia de escenografía: Merlina Garcia Brunelli

Asistencia de vestuario: Merlina Garcia Brunelli

Asistencia de dirección: Jennifer Aguirre Woytkowski

Producción ejecutiva: Rocío Gómez Cantero

Dirección: Eva Halac

 

Duración: 75 minutos

 

Lara Salinas (1989, Buenos Aires) es Profesora y Licenciada en Letras de la UBA. Estudió Producción Cultural y formó parte de diferentes proyectos artísticos como productora. Trabaja como bibliotecaria y escribe crítica de cine y teatro.

Teatro: Una mirada sobre “La verdad efímera” de Santiago Gobernori, por Lara Salinas

VERDAD foto

“¿Vos entendiste la obra?” le pregunto a mi amiga. No me mira, pero me contesta: “No sé si había que entender algo”. Esa noche le había pedido que me acompañe a Palermo a ver La verdad efímera al Teatro Defensores de Bravard, un espacio que pareciera que se subleva contra la idea mercantilista del mundo del espectáculo de ofrecer productos apacibles que convoquen al público; en cambio, tensiona y suma una experiencia distinta, disruptiva, al panorama teatral contemporáneo en medio de una cultura racional y utilitarista. En eso está su atractivo, en la búsqueda genuina de experimentar nuevos lenguajes teatrales que generan, indefectiblemente, confusión. Se trata de una puesta en escena de probablemente 17 personajes representados por solo dos actrices. Al mismo tiempo o en distintos momentos, casi todos ellos habitan la misma casa.

Dos hermanas que trabajan en un circo, dos millonarias que organizan orgías, dos actrices que ensayan una obra en la que son amantes, dos amantes que son compañeras de trabajo, dos compañeras de trabajo en tensión, dos esclavas que lo pierden todo, dos agentes de prensa obsesionadas por juntar likes, dos mujeres perdidas en una realidad alterna y un enano de circo: gracias al trabajo de dirección (Santiago Gobernori) y al desarrollo exhaustivo de su oficio, las actrices (Victoria Baldomir y Sabrina Zelaschi) les dan identidad a esos personajes, fraccionan cada una de sus historias y permiten que se contaminen mutuamente, que se toquen levemente o se mezclen entre sí.

El temple frente a la exigencia performática que mantienen durante toda la función, el amor y la confianza que hay entre ellas y hacia la puesta en escena que las reúne en esta oportunidad son hipnóticos. Sin necesidad de prácticamente nada más que sus cuerpos, lo hacen todo. La puesta en escena podría funcionar perfectamente desprovista de efectos de sonido e iluminación, vestuario, la utilería y la escenografía que se emplean salvo por pocos objetos, como el sillón que se encuentra al fondo, de espaldas al público que –en esta propuesta– es imprescindible para darle verosimilitud a uno de los personajes o de la luz roja que funciona como indicador de extrañamiento. La velocidad con la que se avanza sobre la trama no da tregua salvo cuando el escenario es invadido por la luz roja. Con ella, se indaga en la ralentización de movimientos: como si estuvieran en una realidad alterna, las actrices juegan con los ecos, las dimensiones de sus cuerpos y la fuerza de gravedad.

Debo decir que durante La verdad efímera, estuve en problemas: no tenía ni idea cómo interpretarla ni mucho menos cómo explicar qué estaba pasando; lo que hice hasta ahora no le hace juicio a lo que realmente ocurre en escena. El ritmo vertiginoso de la puesta demanda una atención constante que es difícil de sostener. Sin embargo, las dificultades que se le presentan al espectador pueden llegar a ser su atractivo secreto: la mínima distracción lo pierde, pero surte un efecto visceral desconocido que, con las horas, los días y las semanas que le siguen a la experiencia, hace que se siga pensando en lo que no se comprendió del todo. Es una de las consecuencias del enamoramiento y una de las razones por las que vale la pena ir al teatro: no para divertirse un rato ni distraerse, sino para descubrir nuevas formas de mirar y de apreciar lo que tenemos enfrente porque, como dijo mi compañera: “No sé si había que entender algo. No sé si el arte, la vida, está para eso”. Aunque lo haya dicho como una obviedad, para mí es una epifanía.

 descarga

Ficha técnico artística

La verdad efímera

Teatro Defensores de Bravard – Gurruchaga 1113 (CABA)
Sábado 21 hs.

Dramaturgia y Dirección: Santiago Gobernori

Actuación: Victoria Baldomir, Sabrina Zelaschi

Vestuario y Escenografía: Estefanía Bonessa

Diseño de luces: Ricardo Sica

Fotografía: Martín Romero

Diseño de imagen: Lucía Vanin

Asistencia de dirección: Natalí Lipski

Prensa: Cecilia Gamboa

unnamed-1

 

Lara Salinas (1989, Buenos Aires) es Profesora y Licenciada en Letras de la UBA. Estudió Producción Cultural y formó parte de diferentes proyectos artísticos como productora. Trabaja como bibliotecaria y escribe crítica de cine y teatro.