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Foto de Marcelo Zappoli, “Lo único que quiero es bailar” (Josefina Gorostiza)

 

Los vecinos del Abasto prepararon una serie de espectáculos en sus casas, lugares de trabajo y las calles del barrio. Este evento formó parte del FIBA 2019, un festival teatral que sucedió a fines de enero y se extendió durante el mes de febrero. Bombón Vecinal se caracterizó por la creación de diversas propuestas a partir de su locación un sitio específico y las búsquedas formales entre diferentes lenguajes artísticos. Cada propuesta duró aproximadamente media hora, como para –como si fueran bombones– degustar más de una por noche.

Uno de ellos, “Lo único que quiero es bailar” de Josefina Gorostiza, se situó en el estudio fotográfico de Marcelo Zappoli, quien también para este ciclo realizó un álbum de fotos en el que reflejó la vida puertas adentro de sus vecinos. En medio de las luces de neón de su estudio, ocho mujeres de la cuadra se presentaron bailando y, a medida que transcurrió la media hora que duró la función, cada una esbozó su personalidad al son de los ritmos que ofreció Vero Gerez. Conocimos en fragmentos sus gustos y disgustos, sus miedos y sus historias. Algo de hipnótico hubo en ver mujeres tan distintas entre sí ofreciéndose como lo hicieron, disfrutando el momento, compartiendo sus tristezas y contagiando la alegría que traían a cuestas.

Una propuesta completamente diferente fue el circuito a pie “Zoraida, la reina del abasto” de Mariano Stolkiner. Zoraida Saldarriaga actualmente trabaja como personal de limpieza en el teatro El Extranjero, de la calle Valentín Gómez. Por medio de grandes auriculares luminosos, conocimos un tiempo particular en su vida, cuando llegó de Colombia, se enamoró y desenamoró en los distintos lugares del barrio. En la caminata, el grupo paró en diferentes espacios que marcaron un antes y un después para ella. Los amores terrenales y divinos confluyeron con naturalidad en su relato, acompañados también por la música de su país y su comunidad. Los que asistimos tuvimos la posibilidad de elegir a dónde dirigir nuestra atención o a quiénes observar en cada una de nuestras paradas, lanzarnos miradas cómplices e intercambiar emociones solo con nuestra postura corporal: las palabras de Zoraida nos volvieron una suerte de actores involuntarios.

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Foto de Lau Castro, “Lo único que quiero es bailar” (Josefina Gorostiza)

 

Otro lugar donde el amor estuvo presente fue en cada una de las canciones que se escucharon en el taller mecánico de Pini (Marcos López). Ahí el dueño manejó un karaoke y convidó pizza, gaseosa y vino a quienes quisieron quedarse a bailar y a los que se animaron a cantar.

De este ciclo también participaron “La mujer que soy” de Nelson Valente, “La vespertina” de Romi Sak y Natalia Chami, “¡Cuidado! Estamos trabajando en el Abasto” de Helena Tritek y Norma Aleandro, “Cómo explicar el arte a una liebre muerta en 2059” de Rodrigo Arena y “No tengas miedo no” de Moro Anghileri. Las entradas para las distintas propuestas de Bombón Vecinal fueron gratuitas; muchos de quienes no llegamos a verlas todas estamos a la expectativa de que llegue marzo para saber si  el ciclo continúa el mes que viene.

 

 

Lara Salinas (1989, Buenos Aires) es Profesora y Licenciada en Letras de la UBA. Estudió Producción Cultural y formó parte de diferentes proyectos artísticos como productora. Trabaja como bibliotecaria y escribe crítica de cine y teatro.