Reseña: Es necesario entender un poco, por Marcelo López

descarga

 

Hue, el protagonista de origen chino de la obra -interpretado por un Patricio Schwartz enorme-, es un soñador, un hombre de inclinaciones religiosas que se propone recorrer Francia y Roma, convencido por un jesuita, con la idea de traducir los cuatro mil libros que éste ha comprado, entre ellos el I Ching (el “libro de las mutaciones”), revisitado tantas veces en nuestro tiempo por su aspecto oracular. Pero para ello, para traducir e ir en busca de aventuras y aprendizajes, Hue deberá dejar atrás su pasado, a su madre y también su propia lengua y embarcarse, como el mítico Ulises de La Odisea al encuentro de su destino.

Esta obra de Griselda Gambaro, escrita a mediados de los noventa, con dirección de Guillermo Ghio, es una narración profunda y conmovedora, con sutiles referencias a la historia trágica de nuestro país. Es necesario entender un poco, cuenta con un elenco de actores muy versátil, no sólo en los diferentes personajes que algunos de ellos encarnan, sino también en la ejecución de los efectos especiales y sonoros que mejoran aún más la puesta en escena.

Liliana Moreno, en el papel de madre de Hue, una mujer laboriosa que vive al servicio de su hijo, le da el toque de intimidad a la obra, buscando reflexionar sobre lo que es partir y lo que significa –luego- volver al lugar de origen, al seno materno. Mucio Manchini, interpretando al “Jesuita”, un religioso de valores  dudosos, es quien convence a Hue de visitar Francia a la búsqueda de nuevos horizontes y reconocimiento. Pablo Turchi, en los papeles de Marinero, Cochero y Sade, destacándose sobre todo éste último por su carácter histriónico y afectado, en busca de la belleza de la representación teatral que hará con su elenco de locos. Marcelo Sein, en los papeles de Marinero (II), Sacristán, Loco y enfermero, interpretando a la perfección los momentos más graciosos de la obra con sus intervenciones como desequilibrado, ensayando la obra que presentarán frente a “los ricos”. Nicolás Meradi, en los papeles de Marinero (III), Guardia, Médico y el Mendigo, que se destaca por su gran capacidad camaleónica para pasar de un desvalido memorable a un representante del orden, sin perder un ápice de verosimilitud en ninguna de sus interpretaciones. En último lugar, completa el elenco Leticia Cabeda, haciendo los papeles de Posadera, Ama y Carlota, que le brinda a la obra algunos pasajes que se mueven entre lo erótico y lo surreal, sobre todo cuando Hue las confunde y vislumbra un carácter luminoso, casi sagrado en presencia de ellas.

Es necesario entender un poco, es una historia llena de esperanzas, pero también de un fracaso monumental. Si el I Ching es el libro que sirve para decodificar el futuro, Hue, al intentar salir de sus tierras para traducirlo, no podrá prever el suyo, marcado por el sufrimiento y la incomprensión de una lengua que es diferente a la materna.

Esta extrañación que provoca la lengua extranjera en tierras desconocidas, abre un abismo inconmensurable, que aleja a nuestro héroe de las bondades de su apacible vida para convertirlo en testigo de las atrocidades de un mundo violento e injusto, en el que, como él mismo dice en un pasaje de sus reflexiones, “los desdichados no se reconocen“.

Hue, el “desdichado” que busca comprender, se pierde en esa nueva patria desconocida para él, “desaparece” o “está muerto” (“Ya pasaron varios días, van a pasar otros y después va a ser un desaparecido”, dice en un momento el Sacristán, para después sentenciar, junto con la Ama: “O un cadáver”). Pero, ¿qué pasa cuando ese “desaparecido” aparece y nadie, salvo su madre, lo espera? El “desaparecido” regresa, pero devenido (casi) animal, prácticamente huérfano de los valores que antes lo dignificaban.

Esta obra narra sobre la imposibilidad de anticipar el destino, pero también de la insatisfacción de ver los sueños de un hombre -que a la vez simboliza a todos los hombres- truncándose en un camino sinuoso, repleto de dificultades. Es en ese mismo movimiento de no reconocerse, que los desdichados no se comprenden unos a otros, y en donde comienza a  resquebrajarse, a desaparecer, la bondad de aquellos que alguna vez creyeron en la posibilidad de un mundo justo. Y es que en realidad es “necesario entender un poco” el pasado para comprender finalmente el presente de esos hombres que ven sus ideales deshilacharse al calor de la historia.

La obra se lleva a cabo los viernes, a las 21hs, en Pan y Arte (Teatro), en Av. Boedo 876, bajo la dirección de Guillermo Ghio.

Marcelo López (1981, Colegiales). Estudió Letras en la UBA, asistió y dictó talleres literarios. Fue Co-editor general de la revista digital No Retornable.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s