Reseña: “Comas” (Años Luz) de Teresa Orbegoso, por Nicolás Pose

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Comas, el último libro de la poeta Teresa Orbegoso, publicado en 2018 por Años Luz Editora y en una edición bilingüe, fue escrito paralelamente a otro libro que la autora llamó Perú. Orbegoso que nació en Lima, trabaja su poesía conectándola con la geografía de los distritos y del país donde pasó la mayor parte de su vida y, sobre todo, su infancia, un punto nodal para comenzar a leer su obra. Esa geografía peruana la rodea y al mismo tiempo le despierta impresiones, recuerdos, sentimientos e ideas sobre quién es la que escribe. Desde sus lugares se revelan los temas que obsesionan a la poeta: la identidad, las raíces, la niñez, la familia, la “peruanidad”, las relaciones, el amor y la poesía como remedio al dolor, como antídoto de vida. Es la voz que desde el presente regresa al pasado  para tratar de deconstruir el presente y adivinarse mediante ese ejercicio introspectivo. Es una poesía de búsqueda. En su poemario Perú, la voz de la poeta exclama: “Estoy aquí para recordar la patria invisible de la infancia. Estoy aquí para saber finalmente quiénes somos. ¿Qué ha quedado de nosotros en medio de toda la niebla de Lima? No saber cómo te llamas, ni lo que fuiste, ni lo que hiciste. Andar perdido como un cuerpo que sólo sabe empezar y que nada aprende. Han sido los ecos de la ruina de mi despertar. Sea mi destino coser los pedazos descoloridos de nuestra bandera. Darle materia y forma. No desaparecer.”

 Comas es el cuarto distrito más poblado de Perú, y uno de los 43 que conforman la provincia de Lima. Está ubicado a unos 15 kilómetros del centro de Lima y tiene medio millón de habitantes, siendo la mayoría de la población de clase baja así como en otros distritos: Rímac, El Agustino, Los Olivos, etc. Es fundamental conocer algo de la geografía de estos barrios o distritos, ya que Orbegoso construye sus poemas en prosa o pequeños relatos en torno a estos lugares que funcionan como disparadores de vivencias o sentimientos que son transmitidos por la voz que siente y recuerda. Así en los 10 relatos que componen a Comas, hay títulos como “El Agustino”, donde se recuerda la muerte del padre de la poeta; “Carabayllo” donde se habla de los niños de ese barrio; “Túpac Amaru”, una de las avenidas principales de Comas o “Lima”, donde se narra con crudeza el recuerdo del hermano que la violó: “Fertilidad quebrada que llegó un minuto tarde para lo real. Su rostro se da vuelta. Solo negrura. Maraña. No hay palabras, sólo descanso. Estaciones. Velocidades. Mi guía es él, mi hermano, mi enemigo.” Orbegoso dice sobre Comas: “ese lugar para mí fue el distrito que me mostró la inequidad y la desigualdad que había en Lima en mi juventud.” Esa desigualdad, la poeta la expresa en otros lugares como por ejemplo en “Buenos Aires”: “He vivido el racismo acérrimo de esta ciudad contra los migrantes latinoamericanos. Una especie de sentimiento de superioridad asola en casi todo porteño”. Claro, después de leer a Sarmiento lo que escribe sobre el argentino en el Facundo, se comprende con tranquilidad esta mirada. Y también se permite una mirada punzante y sin tapujos sobre los porteños: “Aquí todos se miran demasiado a sí mismos. Están solos y esperan que algo increíble pase y salve sus vidas. Ya nadie cree en el matrimonio y casi todos han sido psicoanalizados inútilmente porque cada día están más locos.”  Leyendo “Lima” y “Buenos Aires” se presentan los dos tipos de escritura que ensaya Orbegoso en Comas, el primero referido a su pasado familiar es crudo, directo, con imágenes fuertes que podrían ser versos por cómo se construye la voz, quebrada y con frases cortas. Ese tipo de escritura va a primar en los relatos más íntimos. En cambio, en “Buenos Aires”, predomina la escritura de ideas, la visión distanciada del poeta que teoriza sobre lo que percibe en los lugares que está y da su punto de vista.

La escritura de Orbegoso construye Comas con un lenguaje crudo, doloroso, no exento de belleza, donde prima el recuerdo: “El tiempo es un subterráneo lleno de estaciones donde el recuerdo es un imparable vehículo”.  Se trata de una escritura que es vivida como autodescubrimiento; una autobiografía de la poeta y al mismo tiempo una biografía de la constitución de ese “yo” que escribe. Es en ese itinerario sentimental donde Teresa Orbegoso va trazando instantes donde a partir de esos referentes geográficos, ya sean ciudades, barrios o avenidas, describe vivencias, expone ideas, sobre la identidad y la de los otros, la visión sobre las mujeres (“Las mujeres de mi país adolecemos de sentimientos o emociones que permanezcan en el tiempo. Decimos que sí, luego decimos que no. Decimos te odio y después hacemos el amor contigo. Terminamos y luego volvemos. ¿Acaso esto no es un síntoma del subdesarrollo en el que vivimos?”), la patria, el padre, la madre y luego “madrasta”, el hermano como enemigo, la “peruanidad” y claro, la poesía. Aparecen imágenes múltiples a medida que reflexiona esa voz y construye este diario íntimo más lleno de dolor y pesares que de otros sentimientos, porque, se entiende, ha existido una crueldad en la infancia de esa niña que confiaba en su familia y de repente, se encuentra con el enemigo dentro de casa. Por eso siempre se vuelve a la figura ausente del padre, evocada trágicamente en “El Agustino”: “Una enfermera nos avisó del deceso por teléfono. Yo tenía dieciséis años. Todavía no terminaba el colegio y fui quien contestó la llamada. Quiero estar  muerta, dije, más era imposible: una adolescente no puede morir. De la noche a la mañana mi cabello se llenó de canas. Supongo que el dolor como el ser se expresa de muchas maneras.” Y por supuesto, además de la tristeza, de los recuerdos duros y de las vivencias trágicas, aparece la escritura, la poesía, el arte como salvación, como cable a tierra para seguir transitando el difícil camino que es la vida. Orbegoso lo resume en esta bella imagen: “La poesía es mi otra epidermis, maquillaje perfecto para la cantidad enorme de queloides que he ido adquiriendo con los años.

 

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Nicolás J. Pose (1980, Buenos Aires) Estudió  letras en la Universidad de Buenos Aires. Obtuvo el primer premio de narrativa en el VIII Certamen internacional de Poesía y Narrativa Breve organizado por la editorial De los cuatro vientos y fue finalista en el III concurso de narrativa Eugenio Cambaceres(2012) organizado por la Biblioteca Nacional “Mariano Moreno”. Publicó el libro de cuentos La Performance (De los cuatro vientos, 2005) y, en colaboración con Juan Pablo Bertazza, Manuel Pose y César Rexach los ensayos de Libres del Libro (UAI, 2017). También ha escrito textos literarios, críticas y reseñas en diversos medios culturales como El interpretadorNo retornable, la revista Siamesa y MALBA Cine. Por una cabeza, su primera novela, se publicó este año.

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