vani

Vaniloquio

 

Supongamos, por un momento supongamos,

que sos perenne

y que los avatares de la vida te resbalan,

que la existencia es armónica y perfecta

y los placeres al alcance de la mano,

sinestesia, en tu cabeza

y los ausentes nunca se fueron

y tus amigos jamás partieron,

porque sé que no vas a estar afligido,

tiro a la mierda

tu droga abyecta,

y miro, pienso, tu futuro, casi eterno,

casi impoluto, casi perfecto.

 

Sonrío y te tomo de la mano,

con elocuencia y desenfado,

te cuento epifanías del verano,

el musgo verde,

el verde prado,

agua caliente,

acantilados

y el precipicio

trae tus desquicios,

vuelven tus vicios…

 

No te preocupes,

vos sos perenne

(y ni el averno te reconoce)

y las caídas

y los tropiezos,

nunca pasaron,

fueron intentos,

viles inventos.

 

 

Enamorado y Oblivion

Cuentan los susurros de madrugadas intempestivas, acerca de un final imposible.
Un imposible tan veraz como las noches de soledad misma. Se dice que
Alguien amó tan pero tan fervorosamente a Ella, que ascendió al cielo
con sus besos y vivió las nubes y charló con ángeles… y en sí, no le
importaba tanto esto, porque claro, la amaba a Ella. Sintió la
univocidad del cosmos confluyendo en su momento abrazados,
y era poderoso, aún a sabiendas de lo perecedero del instante.
Tiempo.

¡Ay de aquellos a los que el Recuerdo atormenta, aparentando ser
cuerdos (catalogándolo de experiencia)!
También se lo conoce como Espacio, algunos le dicen Distancia, otros:
lo  Real, lo Concreto, hay quienes más osados, Memoria la llaman y no
perciben la coda de la palabra (perversa la mente), análoga y disímil
con Moira, destino, lo que te toca. (Desatino del que siga leyendo a
la espera de un hilo claro, o la intervención de la hermosa Ella)

Las voces dicen que lo último que se dijeron (a parte de un “te amo”) fue:

 ”la espera toda, es lo peor”.
Aclarado esto, podremos abordar el nacimiento de Oblivion.

Cuentan los parias de claridad desmesurada (nunca escuchados, por cierto) junto a elixires de turbio origen y cara desencajada “Oblivion es línea.
Y está en todo, en este vaso que empuño y bebo, en las caricias de la
noche que no merezco, humo, es la siguiente acción, intento, movida
tanto de esto como de aquello, también de lo que precede, y el ahora
¡por supuesto! Olvido aquí y allá.
Los únicos que no olvidan son los libros (o las cartas), pero estos no
sienten, y no escapan a que se olviden de ellos, son sólo registro,
por eso aunque pregonen lo contrario, son el manotazo de ahogado del
que quiere engañar a la muerte. Oblivion es muerte. Podrán tus hijos
recordarte un tiempo, pero el olvido se los engulle siendo todos los
tiempos, tallarte en oro o cemento y el final será el mismo…
pequeñas atalayas que resisten en la corriente, si algún ser(
desgraciado, ya que ha llegado aquí y todavía más desgraciado si
comprende) registra esto, que sea sonriendo, que no se le olvide que…“

La suma de instantes  dieron forma al olvido, pero dejaron la
sensación de algo. Enamorado no logró nunca terminar de oír, o
comprender, las palabras que se dijeron /dicen, él aún busca/ve en
Ella lo mejor/peor de sí.

* * *

Oblivion en la eternidad está solo, se basta consigo mismo. Si es
línea y muerte, también es punto y vida (pero que nadie se aproveche)
porque también es proclive, sino amante de sí mismo, de la distancia, del
desencuentro, de las pérdidas, del pensamiento. Alguien amaba, Alguien
creía, Alguien oscila entre el pesado pasado y el desencanto del
futuro. Ella en algún punto lo sabe y ama, pero al Olvido le gustan
bellas y le propondrá Otro/s. (que tampoco escaparán de las garras de
Oblivion)

Si Alguien no recuerda, aunque los susurros clamen y los instantes
pasen, los caminos de ambos se cruzarán en el infinito, como dos
paralelas, que han de tocarse, cuando una tuerza.

 

Jon (1992, Buenos Aires) Amador. Gedente. Ayudante de Docencia. Actualmente estudia Letras en la UBA. Su sueño es ser financiado en sus lecturas y no trabajar nunca más el resto de sus días.